Miguel-Ángel Martí García, El Silencio. Un espacio para la intimidad, 2007 (2005).
Llegué a este libro de forma casual. No conocía al autor ni, por supuesto, su obra. Iba buscando un libro de actividades para Lucía, y mientras mi pequeña disfrutaba ojeando los libros infantiles yo hice lo propio con los ensayos; así fue como el título me atrajo. El Silencio en contraposición al ruido de la agitada vida que llevamos.
El silencio es inseparable del Zazen y éste ya forma parte de mi cotidianidad ¡Que necesario es pararnos y respirar! Comprobar que seguimos el camino deseado, que somos los auténticos protagonistas de nuestra propia existencia.

“Esta dulzura de cerrar los ojos
y dejar que se aleje y desvanezca todo”.
T. Segovia. Largos años.
El autor, M. A. Martí, sabe conquistar el cariño del lector hacia un libro escrito con sencillez y cuidado detalle. La poesía de sus páginas es un canto al mundo interior y la claridad con que se analiza la existencia humana un valioso trabajo intelectual.
No hay duda de que M. A. Martí nos invita con El Silencio a preguntarnos sobre nosotros; si contemplamos la vida con finura de espíritu, si reconocemos las riquezas que se ocultan en nuestro interior, si somos conscientes de lo que comunicamos con la mirada, de la repercusión que tienen las palabras y del valor del silencio, si es nuestro hogar un remanso de paz,… y si no es así, si creemos que algo falta, el autor nos da pistas para “cultivar el espíritu y perfumar el alma”.
“Cuando se prescinde de lo innecesario,
Llegué a este libro de forma casual. No conocía al autor ni, por supuesto, su obra. Iba buscando un libro de actividades para Lucía, y mientras mi pequeña disfrutaba ojeando los libros infantiles yo hice lo propio con los ensayos; así fue como el título me atrajo. El Silencio en contraposición al ruido de la agitada vida que llevamos.
El silencio es inseparable del Zazen y éste ya forma parte de mi cotidianidad ¡Que necesario es pararnos y respirar! Comprobar que seguimos el camino deseado, que somos los auténticos protagonistas de nuestra propia existencia.

“Esta dulzura de cerrar los ojos
y dejar que se aleje y desvanezca todo”.
T. Segovia. Largos años.
El autor, M. A. Martí, sabe conquistar el cariño del lector hacia un libro escrito con sencillez y cuidado detalle. La poesía de sus páginas es un canto al mundo interior y la claridad con que se analiza la existencia humana un valioso trabajo intelectual.
No hay duda de que M. A. Martí nos invita con El Silencio a preguntarnos sobre nosotros; si contemplamos la vida con finura de espíritu, si reconocemos las riquezas que se ocultan en nuestro interior, si somos conscientes de lo que comunicamos con la mirada, de la repercusión que tienen las palabras y del valor del silencio, si es nuestro hogar un remanso de paz,… y si no es así, si creemos que algo falta, el autor nos da pistas para “cultivar el espíritu y perfumar el alma”.
“Cuando se prescinde de lo innecesario,
se disfruta más de lo que realmente es necesario”.
M. A. Martí García. El Silencio.
La Naturale
za nos acerca al silencio y entre los lugares silenciosos yo me quedo con el mar. Su inmensidad, su olor, su luz y sonido, hacen del mar un espectáculo en sí mismo que emociona nuestros sentidos. Y allí en el silencio, renunciando voluntariamente a un desaforado activismo, llegamos a lo que nos ocurre y somos, y entonces la razón se hace creativa.
“Dicen que El Mar es como El Mundo
y cada Ola uno de Nos”.
Kárate no kokoro.
M. A. Martí García. El Silencio.
La Naturale
za nos acerca al silencio y entre los lugares silenciosos yo me quedo con el mar. Su inmensidad, su olor, su luz y sonido, hacen del mar un espectáculo en sí mismo que emociona nuestros sentidos. Y allí en el silencio, renunciando voluntariamente a un desaforado activismo, llegamos a lo que nos ocurre y somos, y entonces la razón se hace creativa.“Dicen que El Mar es como El Mundo
y cada Ola uno de Nos”.
Kárate no kokoro.

Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEl silencio nos acerca a todo aquello que nos perdemos en nuestra acelerada vida cotidiana, incluidos nosotros mismos.
ResponderEliminarMe ha gustado mucho la entrada, y espero con interés la próxima.
Quizá con silencio se refiera a la serenidad del espíritu que nos permite aprehender con los cinco sentidos todo nuestro entorno.
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