sábado, 6 de junio de 2009

Frederic Solergibert, Bajo el árbol amigo (2008-2009).

En este libro se relata la amistad entre un joven y un anciano que comparten la experiencia atesorada por el paso del tiempo y las ganas de experimentar propias de la juventud. La peculiaridad de esta relación es que el anciano es un árbol. Este árbol amigo guiará al joven en su viaje al interior de sí mismo.
" Quien quiera despertar del denso dormir
junto a un anciano árbol puede aprender".

La máxima del libro es que el amor es el alimento del espíritu y que vivir significa aprender a amar. "La realidad última de la vida se mide por la intensidad y por el sentimiento de realización más que por la cantidad de tiempo vivido."

Amar es dejar a un lado la ilusión de creernos diferentes, superiores o inferiores a los demás. El amor hace que las diferencias no importen, es más que desaparezcan. Es premiar la intensidad de ese amor vivido frente al dolor de un instante. El amor no es darlo todo y olvidarse de uno mismo, es ofrecer lo adecuado y estar dispuesto a recibir: "Ámate, hónrate y respétate y convivirás con aquellos que te tratarán igual". Amar es hacer más fácil la vida de los demás y, por supuesto, sólo se ama aquello que se tiene tiempo de cuidar.

El conocimiento se adquiere con el estudio, a través de las vivencias y con las enseñanzas de los mayores, pero para encontrar realmente las respuestas a nuestras preguntas sobre la existencia no bastan las palabras, es necesario experimentar desde lo más íntimo. La puerta a la comprensión del mundo que nos rodea está en el zazen: "sentarse con la espalda recta y relajado y dejar de imaginar para comenzar a observar."