jueves, 26 de marzo de 2009

Taisen Deshimaru, La práctica del Zen, 2008 (1974).

¿Qué es el Zen?
El Zen es la experiencia de sentarse a meditar, zazen, sin fijarnos un objetivo o pensar en sacar algún provecho. El Zen es desinteresado, sólo requiere estar concentrado en la posición, en la respiración, en cada gesto, porque lo que importa es el Aquí y Ahora, el presente. Cuanto más profunda es nuestra atención, más intenso se hace el momento que vivimos y cada momento es especial.

En Japón las dos escuelas de Zen más importantes son Rinzai y Soto; cambian los métodos de educación pero no la esencia del Zen. La implantación de la tradición Soto se debe fundamentalmente al Maestro Dogen (1200 – 1254), cuya filosofía descansa en tres principios: 1.- Concentrarse aquí y ahora; 2.- El otro no es yo, yo no soy el otro y 3.- Shikantaza, solamente sentarse.

Practicamos la concentración en la unidad del cuerpo y del espíritu. Nos sentamos y con los ojos semiabiertos, la mirada se posa en el suelo, a un metro delante de uno mismo y nuestra conciencia visual permanece atenta. Normalmente en nuestra vida cotidiana no reparamos en cómo respiramos. En zazen somos conscientes de cómo respiramos, de como desarrollamos esta función natural. Después viene ser conscientes de la actitud de nuestro espíritu. Durante zazen la actitud del espíritu es de dejar pasar los pensamientos y concentrarse en el momento presente. Dejar pasar las ilusiones, las ideas, los sueños y los deseos... permaneciendo en el Aquí y Ahora. Es importante apartar la flojedad física y mental así como la distracción, y de forma sencilla y sin buscarlo encontramos el equilibrio.

martes, 17 de marzo de 2009

Miguel-Ángel Martí García, El Silencio. Un espacio para la intimidad, 2007 (2005).

Llegué a este libro de forma casual. No conocía al autor ni, por supuesto, su obra. Iba buscando un libro de actividades para Lucía, y mientras mi pequeña disfrutaba ojeando los libros infantiles yo hice lo propio con los ensayos; así fue como el título me atrajo. El Silencio en contraposición al ruido de la agitada vida que llevamos.

El silencio es inseparable del Zazen y éste ya forma parte de mi cotidianidad ¡Que necesario es pararnos y respirar! Comprobar que seguimos el camino deseado, que somos los auténticos protagonistas de nuestra propia existencia.

Esta dulzura de cerrar los ojos
y dejar que se aleje y desvanezca todo
”.
T. Segovia. Largos años.

El autor, M. A. Martí, sabe conquistar el cariño del lector hacia un libro escrito con sencillez y cuidado detalle. La poesía de sus páginas es un canto al mundo interior y la claridad con que se analiza la existencia humana un valioso trabajo intelectual.

No hay duda de que M. A. Martí nos invita con El Silencio a preguntarnos sobre nosotros; si contemplamos la vida con finura de espíritu, si reconocemos las riquezas que se ocultan en nuestro interior, si somos conscientes de lo que comunicamos con la mirada, de la repercusión que tienen las palabras y del valor del silencio, si es nuestro hogar un remanso de paz,… y si no es así, si creemos que algo falta, el autor nos da pistas para “cultivar el espíritu y perfumar el alma”.

Cuando se prescinde de lo innecesario,
se disfruta más de lo que realmente es necesario”.
M. A. Martí García. El Silencio.

La Naturaleza nos acerca al silencio y entre los lugares silenciosos yo me quedo con el mar. Su inmensidad, su olor, su luz y sonido, hacen del mar un espectáculo en sí mismo que emociona nuestros sentidos. Y allí en el silencio, renunciando voluntariamente a un desaforado activismo, llegamos a lo que nos ocurre y somos, y entonces la razón se hace creativa.

Dicen que El Mar es como El Mundo
y cada Ola uno de Nos
”.
Kárate no kokoro.